Entre voces, ideas y risas
Siempre he sentido que me gusta hablar, participar y proponer ideas. A veces me doy cuenta de que mi impulso por intervenir nace del deseo de mover al grupo, de no quedarme quieto.
A veces pensamos que aprender es solo entender teorías, pero también es aprender a relacionarnos, a escuchar, a cambiar. Creo que ahí está el verdadero reto. Hace poco, al conocer las ideas de Peter Senge sobre la organización que aprende, entendí que eso que yo veía como una simple forma de ser, también puede convertirse en una forma de liderar desde el aprendizaje.
Senge dice que una organización que aprende es aquella donde las personas crecen juntas, cuestionando sus modelos mentales, compartiendo una visión común y aprendiendo en equipo. Y pensé: eso también pasa en el aula, y en mí.
He aprendido que el liderazgo no es mandar, sino escuchar, conectar y aprender con los demás. Que hablar mucho solo tiene sentido si también dejo espacio para las otras voces. Que una clase solo crece de verdad cuando todos nos sentimos parte de un propósito compartido.
Hoy quiero seguir desarrollando ese liderazgo, ese que impulsa, pero también acompaña. Quizás no se trata de ser el que más habla, sino el que más aprende de los demás. Porque cuando eso pasa, el grupo deja de ser solo una clase y se convierte en una comunidad que aprende.

Buen resumen! A ponerlo en practica! :)
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